Teorías del Autismo: Una Visión General

Para adaptarse mejor a la experiencia autista, es fundamental ajustar el modelo social de la discapacidad a la luz del enfoque de neurodiversidad propuesto por Singer (2017). Este enfoque sostiene que la neurodivergencia no es necesariamente un deterioro, sino una diferencia significativa. Aunque esta diferencia puede llevar a enfrentar barreras incapacitantes en una sociedad diseñada para la neurotípica, no implica una deficiencia intrínseca.

El autismo es una condición del desarrollo neurobiológico que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento. A lo largo de los años, varias teorías han tratado de explicar las características del autismo desde diferentes perspectivas. Entre las más influyentes se encuentran la Teoría de la Mente, la Función Ejecutiva alterada, la Coherencia Central Débil y el Monotropismo. A continuación, se presenta un resumen de estas teorías, explorando sus contribuciones y limitaciones.

1. Teoría de la Mente (ToM)

Definición y Origen: La Teoría de la Mente (ToM) fue definida por Premack y Woodruff en 1978 como la capacidad de atribuir estados mentales (intenciones, deseos, creencias) a uno mismo ya los demás. Esta habilidad es crucial para la interacción social, permitiendo a las personas entender y predecir el comportamiento de los demás.

Aplicación al autismo: Baron-Cohen, Leslie y Frith (1985) propusieron que las personas con autismo carecen de una Teoría de la Mente, lo que explica sus dificultades en la comunicación y la interacción social. La incapacidad para inferir los estados mentales de otros podría llevar a comportamientos sociales inusuales ya una falta de empatía.

2. Función Ejecutiva (FE)

Definición y Origen: La Función Ejecutiva se refiere a un conjunto de habilidades cognitivas necesarias para planificar, iniciar y completar tareas, así como para cambiar, inhibir y detener acciones. Estas habilidades incluyen la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio (Rajendran y Mitchell, 2007).

Aplicación al Autismo: La teoría de la Función Ejecutiva alterada sugiere que las personas con autismo tienen déficits en estas habilidades, lo que contribuye a su comportamiento repetitivo y su dificultad para adaptarse a cambios. La “inercia autista”, o la dificultad para iniciar y detener actividades, se relaciona con estos déficits ejecutivos.

3. Coherencia Central Débil (CMI)

Definición y Origen: La teoría de la Coherencia Central Débil propone que mientras las personas neurotípicas tienden a procesar la información de manera global para obtener un significado general, las personas con autismo se enfocan más en los detalles específicos (Rajendran y Mitchell, 2007).

Aplicación al Autismo: Esta teoría sugiere que la percepción y el procesamiento de información en el autismo están orientados hacia los detalles en lugar de la totalidad, lo que puede explicar su capacidad para detectar irregularidades y patrones específicos, pero también su dificultad para entender contextos más. amplios.

4. Monotropismo

Definición y Origen: El monotropismo, propuesto por Murray, Lesser y Lawson (2005), sostiene que las personas autistas tienen una estrategia diferente para distribuir su atención, centrando intensamente su interés en unos pocos temas (monotrópicos), a diferencia de las personas neurotípicas. que tienen una distribución más amplia de intereses (politrópicos).

Aplicación al Autismo: El monotropismo ofrece una visión menos patologizante del autismo, destacando una forma distinta de manejar la atención. Los intereses intensamente focalizados en las personas autistas pueden explicar su profunda concentración en temas específicos y la dificultad para cambiar de tarea. Esta teoría también ayuda a comprender las diferencias sensoriales y sociales en el autismo:

El monotropismo, como concepto, se plantea como una explicación más completa para la cognición autista en comparación con otras teorías existentes. Este modelo de la mente se centra en cómo los intereses de una persona dirigen su atención y recursos cognitivos. En una mente monotrópica, se despiertan menos intereses a la vez, pero estos capturan más recursos de procesamiento, lo que dificulta ocuparse de cosas fuera de ese foco de atención.

Este enfoque no patologiza la neurodiversidad, sino que ofrece una forma objetiva de entender las variaciones humanas, evitando etiquetar negativamente a las personas autistas. La teoría del monotropismo, junto con el problema de la doble empatía y la neurodiversidad, proporciona un marco para entender mejor el autismo. El problema de la doble empatía se refiere a los malentendidos que surgen entre personas que procesan el mundo de manera diferente, y la neurodiversidad describe la inclusión de las “neurominorías” en la sociedad.

El texto también aborda la percepción común de los intereses autistas como “obsesivos” o “restringidos”, y cómo estos rasgos suelen considerarse indeseables, con intervenciones que intentan reducirlos. Sin embargo, académicos autistas han trabajado para presentar el monotropismo de una manera más positiva, resaltando tanto sus beneficios como sus desafíos.

Consideraciones Finales

El monotropismo y otras teorías sobre el autismo proporcionan marcos valiosos para entender las características y desafíos únicos de las personas autistas. Es importante reconocer que ninguna teoría por sí sola puede explicar completamente el autismo, y la integración de diversas perspectivas puede ofrecer una comprensión más holística del trastorno. Además, es esencial considerar las aplicaciones prácticas de estas teorías en contextos educativos, laborales y de salud mental para apoyar mejor a las personas autistas y aprovechar sus fortalezas.